Testimonios Varios

Magdalena Troccoli (Hogar Toscana)

Al enterarme de la inauguración del hogar, decidí mudarme allí. Fue la mejor decisión que podría haber tomado. Aquí tengo la oportunidad de compartir mi vida con otras personas con intereses similares. Por sobre todo, me siento acompañada del personal que provee una atención maravillosa. Tenemos las visitas de nuestras amigas y familiares que lo recibimos en cómodos salones o en el jardín. Espero que al leer este sencillo resumen, haya podido mostrarles que a los 80 años de edad podemos hacer todavía muchas cosas.

Elida Maciel (Serena)

Estamos muy conformes con la atención y la calidad humana del personal de la casa. La higiene de las instalaciones es excelente. Con respecto a la alimentación, la comida se realiza con ingredientes de buena calidad, adecuándose a las necesidades dietarias de cada paciente. El personal se caracteriza por su tacto y calidez, siempre dispuesto a escuchar y solucionar nuestros planteos. La encargada de la casa es responsable, cálida y muy atenta con todos. No sólo es profesional, sino que también es comprensiva. En conclusión el servicio que brinda la casa es organizado y muy bueno.

Leonardo Lentino (Serena)

De Hogar Serena destaco la calidez de la atención, al igual que los altos estándares de higiene. Se trata de un lugar muy agradable con excelente ventilación, ideal para el bienestar de los pacientes. La casa tiene un buen fondo soleado, en el cual los residentes pueden disfrutar de una buena calidad vida en contacto con la naturaleza.

Miguel Andre (Garibaldi)

Estoy seguro que para mi hermana Tereza Residencial Garibaldi es el mejor lugar donde puede estar. Puedo verlo en el trato que recibe en calidad y cantidad: alimentación, cariño, dedicación y preocupación por su salud. En resumen, se trata de un lugar de primer nivel que además merece el agradecimiento de ella y de su familia (donde me incluyo).

Mariela Devicenzi (Marsella)

En abril de 2014 mi mamá ingresó al residencial Marsella y hasta la fecha estoy muy conforme con la atención recibida y con los cuidados brindados.

Edeley Mallarino (Marsella)

Trabajo como acompañante y desde hace poco más de un mes que vengo. Residencial Marsella es un lugar en el que se está a gusto. El trato con la gente es amable y correcto.

Alejandra Benech (Marsella)

Hace cuatro meses que acompaño a los residentes del residencial Marsella. El lugar es muy agradable, ventilado e iluminado. La comida es nutritiva, fresca y muy bien presentada y balanceada. Con respecto al personal, muy dedicado a sus tareas y atento a los residentes, dirigidos por su encargada quien desempeña sus tareas con gran responsabilidad. Destaco el excelente trato hacia los residentes y sus allegados.

Ana Arias (Marsella)

Mi nombre es Ana y cuido a Victoria desde hace un mes. El trato en el residencial es amable, están a disposición de lo que uno necesite. El personal es muy eficiente, siempre atento a cada detalle, sobre todo a los niveles de limpieza. Tienen una excelente atención con los pacientes. Lourdes, la encargada, se asegura de supervisar todo. En conclusión, un excelente servicio.

Dra. Adriana Schopfer (Marsella)

Como doctora del residencial Marsella, considero que el mismo no cumple solamente con las condiciones edilicias, sino también con las condiciones de comodidad y confort para los residentes. Destaco la eficiencia e idoneidad de la encargada Lourdes Caballero, con la cual me vinculo más por las tareas asistenciales que desempeño. Destaco las actividades recreativas y de entretenimiento que se realizan en el residencial de básica importancia para el plano psicofísico de los abuelos. Por todo lo dicho, considero al residencial Marsella altamente recomendable para estadías transitorias o permanentes de cualquier paciente.

Nora Aragone (Hermano Sol Hermana Luna)

Lo que más me gusta del Residencial es el excelente trato que recibimos. Me hace sentir muy a gusto. En cuanto a la alimentación, es excepcional. Los horarios para comer están bien organizados, adecuándose a nuestras necesidades. Además los alimentos utilizados son de primera calidad. El personal es muy respetuoso y cálido. La encargada cumple sus tareas con total profesionalismo. El nivel de limpieza es óptimo, pero por ejemplo en mi caso, yo decido arreglar mi cama porque me ayuda a mantenerme activa.

Susana Regueira (Hermano Sol Hermana Luna)

Cuando tenemos que tomar la decisión de delegar los cuidados de un familiar a alguien que no es de nuestra familia, nos encontramos en una encrucijada que nos cuesta mucho resolver. Hermano Sol, Hermana Luna es una opción segura y confiable. Para mí no fue fácil tomar esta decisión y hasta el día de hoy, luego de cinco años, debo decir que fue lo mejor que pude hacer por mi madre.

Alda y Liliana Perera Guerra (Las Condes)

Nuestra madre tiene 96 años, hasta el año pasado vivió en su casa de San José. En los últimos años estuvo al cuidado de personas que la atendían a ella exclusivamente, en sus necesidades propias del deterioro por su edad. Cuando decidimos traerla para Montevideo, surgieron varias dudas. Pero nos encontramos que el cambio fue muy favorable para ella, porque al estar en contacto con otras personas recibe mayores estímulos, que la gratifican y la enriquecen. Por ejemplo disfruta mucho del taller de música, donde interviene con gran entusiasmo.

María del Carmen Paulos (Las Condes)

Mi madre obtiene un excelente cuidado y se siente querida. Siempre es recibida con alegría y cariño, tanto por el personal como por las compañeras, eso es muy estimulante para la familia. Sé que con palabras no puedo expresar las gracias porque mi angustia no me deja, pero Gracias, Gracias, Gracias.

Rosario Sánchez Vilela (Las Condes)

Mi madre fue diagnosticada con Demencia y Parkinson. Ya no sabíamos cómo ayudarla. La decisión de institucionalizarla fue difícil, pero hoy sé que fue la mejor. Aquí encontró el entorno más apropiado para que las crisis fueran cada vez más esporádicas y menos intensas. Las rutinas organizadas en el hogar, el cariño, atención que recibe y la permanente comunicación con la familia, han proporcionado que sus días transcurran con serenidad y que pueda disfrutar de buenos momentos, dentro de lo que su enfermedad permite. El hogar me ha ayudado a acompañar mejor esta etapa de la vida de mi madre, sin duda dolorosa, pero en la que es posible recuperar el vínculo y aprender a vivir la relación de otra manera.

Raquel Patrone (Nazareth)

Estoy muy cómoda en la casa, el personal se caracteriza por una gran calidez humana, el ambiente que se genera es excelente.

Olga Barreiro (Nazareth)

Me encuentro muy contenta con los servicios que brinda la casa porque gracias a los mismos mi marido salió adelante. Destaco la paciencia y dedicación del personal.

María del Carmen Barno (Dos Lunas)

Hace tres años que vivo en Residencial Dos Lunas, me siento muy bien y tranquila, se lo recomendaría a todas las personas que no pueden vivir solas. A mis 102 años, puedo participar de las actividades con total comodidad. Con la psicóloga realizamos actividades para ejercitar la memoria, también me gusta jugar a la lotería. La calidad de vida es excelente. Encuentro agradable vivir acá, tanto los demás residentes como el personal son muy cálidos. Estoy encantada de pasar mis últimos años en compañía de gente tan encantadora como esta.

Eva Olivares (Dos Lunas)

Me siento muy bien en este residencial. Logré una buena adaptación gracias al personal. Me siento acompañada constantemente, tengo compañeras para conversar y tomar mate. Me encanta participar de las actividades, mis favoritas son: gimnasia, lotería, la psicóloga -con quien ejercitamos la memoria-, como el cantante, que nos deleita con tangos y milongas. La atención del personal es excelente. La casa es confortable y limpia. Destaco la higiene de los baños.

Mercedes Deagustini (Dos Lunas)

Logré adaptarme al hogar en un corto tiempo, a pesar de haber estado anteriormente en dos residenciales sin haber logrado adaptarme del todo. Tengo acompañantes para conversar y tomar mate, me siento muy a gusto en esta casa. Las instalaciones son confortables y cuentan con excelentes niveles de higiene. Me gusta la comida y hacer actividades: gimnasia, lotería y escuchar al cantante. El personal es dedicado en el trato con nosotros.

Yolanda Branda (Sol de Otoño)

Me llamo Yolanda Branda y hace tres años que vivo en el residencial Sol de Otoño. Aquí logré establecer amistades de calidad y duraderas. Todos los días disfruto de la casa y de las actividades que ofrece el residencial, en el mismo puedo recibir a mis seres queridos con total libertad. Me siento como si fuera mi propia casa desde el momento que ingresé.

Nelly Zembi (Sol de Otoño)

Hace un año que vivo en el Residencial Sol de Otoño. No he tenido problemas de adaptación, participo de todas las actividades del residencial, comparto momentos muy lindos con mis compañeros.

Luisa Avila (Sol de Otoño)

Hace cuatro años que vivo en el Residencial Sol de Otoño. Lo que más me gusta son los momentos que comparto con mis compañeros, soy una persona que lee mucho durante el día. Me relaciono muy bien con todos los residentes al igual que con el personal, ya que hace mucho tiempo que me encuentro aquí.