Eva Lidia Aristegui

Soy Eva Lidia Aristegui y tengo 94 años.

Vivía con mi marido hasta que falleció. En ese momento no dudé en considerar una casa de salud como nueva opción de vida. Lo que más me costó fue dejar mi hogar, el cual logré obtener luego de mucho sacrificio. Tenía mucho miedo, pero mi único deseo era vivir en una casa de salud, ya que uno de mis grandes temores era la soledad. Al principio, con mucha ayuda del personal, conseguí integrarme fácilmente. Por suerte, generar amistades no me llevó mucho tiempo ya que soy muy sociable. Ocurrió tal como lo imaginaba, nunca tuve un momento de soledad. Siempre estuve rodeada de gente que me hizo sentir muy querida. Conocí muchas compañeras, con las cuales pude establecer una buena amistad.

Me gusta mucho la limpieza y la convivencia. No voy a mencionar las cosas chicas, como son las comidas y las picaditas que nos mandamos, porque eso son cosas de nosotras. Sí que últimamente estamos haciendo paseos a lugares muy pintorescos, como los que se pueden encontrar en nuestro querido Uruguay. También disfruto mucho los talleres y aprender manualidades, aunque lo que más me gusta es pintar. Hago pinturas en acrílico y sobre cartón, algunas de las pinturas están en la exposición de Arte en el Atrio de la Intendencia Municipal de Montevideo por el mes del abuelo. ¡Hasta me han ofrecido comprarlas!

La encargada de mi residencial es una señora encantadora, que me da tantos mimos que ha sustituido la ausencia de mi marido, sin haberlo dejado de recordar. Los profesores que tenemos son excelentes, al igual que el resto del personal. Son muy buenos y me caen muy bien. Creo que todo esto es lo más importante, que complementa esta vida actual rodeada de encantos.